A casi un mes de la desaparición de Johanna Lisbeth Contreras, de quien se desconoce su paradero desde el pasado 10 de junio, su madre, Israelina Contreras, pidió este martes a las autoridades reactivar su búsqueda.
Con gran pesar, la señora exhortó a las instituciones competentes a concentrar los esfuerzos en establecer el lugar donde se encuentra el cuerpo de la joven de 22 años, luego de que el principal sospechoso del caso presuntamente admitiera ante las autoridades haberla matado y lanzado al mar.
Según la madre de la joven, el militar del Ejército de República Dominicana, Gersón Sánchez Durán, fue la última persona que estuvo con Johanna, madre de un niño de cuatro años.
La señora indicó que, durante las investigaciones, el imputado ofreció distintas versiones sobre lo ocurrido, aunque posteriormente habría reconocido que le quitó la vida a la joven.
"Primero dijo que el mar se la llevó; luego que la dejó en un lugar, se durmió y cuando despertó no la vio. El último testimonio que dio fue que confirmó que la mató y la lanzó al mar", expresó.
Cronología del caso
Según explicó Israelina Contreras, Johanna fue vista por última vez el miércoles 10 de junio, cuando abordó un vehículo junto al militar en el sector La Ciénega, del Distrito Nacional, donde ambos residían.
No obstante, aclaró que entre su hija y el imputado no existía una relación sentimental.
"El vivía aquí en el barrio, pero yo nunca lo había visto. Ellos no tenían ninguna relación. Él estaba enamorado de ella, pero ella nunca le correspondió", aseguró.
Durante la entrevista, la madre afirmó que otras jóvenes del sector le manifestaron que el hombre acostumbraba invitarlas al mismo lugar donde, presuntamente, llevó a Johanna. Sin embargo, señaló que muchas no han querido declarar ante las autoridades por temor.
En ese sentido, indicó que, de acuerdo con las declaraciones atribuidas al imputado, este habría llevado a la joven a una playa ubicada antes del peaje de la autopista Las Américas.
La madre también sostuvo que el militar estuvo involucrado anteriormente en otro proceso judicial por la muerte de una persona vinculada a su misma institución castrense.
"Me parece que le correspondían 10 años y nada más hizo dos. Gracias a la persona que lo ayudó a que él saliera en libertad antes de tiempo, hoy está pasando el caso de mi hija", lamentó.







































































