La República Dominicana tiene la ventaja geográfica para aprovechar el nearshoring, pero debe mejorar en varios indicadores clave y continuar fortaleciendo otros, además de superar retos vinculados a la capacitación de los recursos humanos y de factores competitivos, como la infraestructura energética.
Aunque con una ubicación que puede convertirlo en puente para las economías latinoamericanas con el norte del continente y con naciones europeas y hasta asiáticas, el país figura con un promedio de -0.3 en los índices clave para el nearshoring: el de desempeño logístico, el de desarrollo financiero, y el de estado de derecho, la estabilidad política y el de derecho de propiedad, de acuerdo con el documento.
Lo que ve el sector privado
Tanto el sector público como el privado llevan varios años impulsado el nearshoring en el escenario local.
El presidente de la Asociación de Zonas Francas del Cibao (Azocibao), Marco Cabral, sostiene que el país cuenta con condiciones para aprovechar la tendencia, como un marco legal e institucional favorable a la inversión, especialmente a través del régimen de zonas francas, aunque considera que se deben profundizar acciones para convertir esa ventaja potencial en una estrategia de desarrollo más robusta y sostenible.
Cita entre los principales desafíos la formación de capital humano especializado en áreas técnicas, ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, manufactura avanzada, robótica y servicios globales para captar inversiones extranjeras y posicionarse como un destino atractivo para empresas tecnológicas que buscan relocalizar sus operaciones.
Sin embargo, considera que el principal reto para que el país sea más atractivo frente al nearshoring es fortalecer los factores que inciden directamente en la competitividad, como la reducción de la burocracia, la agilización de permisos, la mejora de la infraestructura energética y logística.

El informe de Clapes US respalda las declaraciones de Cabral, estableciendo que el éxito de la estrategia para atraer inversiones depende en gran medida de la capacidad de los países cercanos para ofrecer mano de obra calificada, infraestructura adecuada, marcos regulatorios eficientes y estabilidad política, social y económica.
Para el titular de Azocibao, en un entorno internacional cada vez más exigente, no basta con ofrecer incentivos fiscales, planteando que el país debe garantizar servicios públicos confiables, procesos aduanales ágiles y mayor articulación entre el sector público, el privado y las academias para diseñar planes de estudios específicos para las necesidades operativas modernas.
Sin embargo, entiende que la economía dominicana brinda amplias oportunidades, incluyendo la de aprovechar su experiencia exportadora, su red de parques de zonas francas y su conectividad marítima y aérea para posicionarse como un hub regional de producción, distribución y servicios.
La mirada desde el público
El viceministro de Comercio Exterior, Daniel Peña Fernández, aunque concuerda que el país enfrenta retos, tanto internos como externos, incluyendo la mano de obra, destaca que la economía dominicana está aprovechando mejor que el promedio de los países el concepto del nearshoring como un nuevo modelo económico.
"El año pasado pudimos exportar a 50 países que el año anterior no le estábamos vendiendo (las zonas francas). Eso quiere decir que en medio de toda la convulsión que está pasando, 50 países comenzaron a ver a la República Dominicana como una fuente de productos", resalta Peña Fernández.
En 2025 un total de 495 empresas de zonas francas exportaron a 100 países, mientras que el año anterior la cifra fue de 489 compañías que enviaron los bienes manufacturados en parques locales a 96 naciones, de acuerdo con informe estadístico del CNZFE.
El nearshoring podría aumentar las exportaciones anuales de bienes y servicios de América Latina y el Caribe en 78 mil millones de dólares en el corto y mediano plazo, según estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), citadas en el estudio del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales.

Las industrias con mayores oportunidades de éxito rápido incluyen sectores como el automotriz, los textiles, la farmacéutica y las energías renovables, entre otros.
Los semiconductores
Consultado sobre las industrias que se buscan impulsar, el funcionario menciona los semiconductores.
"Es la nueva apuesta. Acabamos de venir de España y Alemania precisamente vendiendo al país con las condiciones favorables que tiene para que esa industria, que está fijada en Asia, pueda encontrar un friendlyshoring, un nearshoring de este lado del continente de donde suplir esos materiales", explica.
Sin embargo, el viceministro de Comercio Exterior reconoce que a medidas que el país va diversificando sus industrias y atrayendo otras que son diferentes y especializadas se tiene el reto de ir acompañándolo con la mano de obra necesaria.
El país -añade- exporta el 70 % de los dispositivos médicos que consume Centroamérica y somos uno de los principales de Estados Unidos, "pero hay una gama de productos y volumen que podemos suplir y a eso es que estamos apostando".
El sector de zonas francas cerró el año pasado con inversiones acumuladas por 8,169.8 millones de dólares, encabezados por empresas dedicadas a la manufactura de productos médicos y farmacéuticos (2,360.8 millones), tabaco y sus derivados (1,753.2 millones), confecciones y textiles (615.3 millones) y en más de 22 actividades.





































































