A juicio de Adocambio, esta medida impositiva representa un preocupante retroceso en materia de transparencia, bancarización e inclusión financiera. Al encarecer el uso de las herramientas digitales y los medios de pago bancarios, se crea un desincentivo para que los usuarios utilicen los canales formales, lo que pone en riesgo los esfuerzos sostenidos del país por garantizar la trazabilidad del dinero y combatir la informalidad económica.
Asimismo, la entidad advirtió que este gravamen impacta negativamente la competitividad del sector cambiario regulado. Las operaciones de intermediación de divisas dependen fundamentalmente de transacciones bancarias fluidas; un aumento en los costos de estos movimientos encarece el servicio para los usuarios finales y distorsiona las condiciones de equidad en el mercado.
A pesar de las dificultades operativas que este esquema fiscal introduce, Adocambio reafirmó la solidez e idoneidad institucional de sus miembros frente al sistema regulado.
"Como actores regulados del sistema, los agentes de cambio regulados, autorizados a participar en el mercado cambiario por la Junta Monetaria y por la Superintendencia de Bancos, operamos bajo el estricto cumplimiento del marco legal, normativas vigentes y manuales de buenas prácticas que rigen el mercado cambiario dominicano.
Este alto estándar de cumplimiento normativo nos coloca en igualdad de condiciones institucionales frente a los demás participantes del sector, consolidándonos como socios idóneos para mantener relaciones financieras sanas, robustas y transparentes", enfatizó el gremio.








































































