ristopher Sánchez llegará a su próxima salida con dos aliados de peso: una racha histórica y una confianza que nunca antes había sentido.
El zurdo dominicano buscará este miércoles ante los Padres de San Diego seguir ampliando su cadena de 37.2 entradas consecutivas sin permitir carreras, una marca que lo tiene a las puertas de una de las mayores hazañas monticulares en la historia de los Phillies.
En 143 años de franquicia, solamente Grover Cleveland Alexander ha conseguido una racha superior, al acumular 41 innings en blanco en 1911.
La matemática está de lado del quisqueyano, ya que necesita 3.2 entradas para convertirse en el dueño absoluto de la marca.
Pero más allá de los números, lo que rodea a Sánchez es la sensación de dominio con la que atraviesa el mejor momento de su carrera.
“Nunca me había sentido así. La forma en que siento mi mecánica y la forma en que siento mi cuerpo, es algo que nunca había experimentado”, confesó el as de los Phillies.
En sus cuatro aperturas del mes de mayo, Sánchez ha sido prácticamente intocable, al lanzar 32 entradas en blanco, propinar 36 ponches y conceder apenas tres boletos.
Su presentación más reciente volvió a confirmar ese nivel.
Ante los Guardianes de Cleveland trabajó ocho entradas en blanco, permitió cuatro imparables, concedió dos bases por bolas y ponchó a seis bateadores, aunque salió sin decisión luego de la derrota 1-0 de Filadelfia.
El dominicano atribuye su explosión al trabajo realizado desde la pretemporada y a una rutina entre aperturas que le ha permitido sentirse completamente seguro cada vez que sube al montículo.
“Confío en mí mismo al 100 por ciento cada vez que estoy en el montículo. Simplemente confío en el trabajo que hemos hecho desde la pretemporada hasta ahora”, explicó.
Los ajustes también han pasado por la localización de sus lanzamientos, especialmente su cambio de velocidad, un pitcheo con el que no se sentía cómodo durante el arranque de la campaña.
Su efectividad cayó de 2.94 a 1.62 en sus últimas cinco aperturas, reflejo del nivel que lo ha convertido en uno de los lanzadores más dominantes de las Grandes Ligas.
La salida de Sánchez contra los Padres será una oportunidad de crear una cita con la historia, sintiéndose en el mejor estado físico, mental y mecánico de su carrera.







































































