Desde el 16 de julio pasado y hasta el domingo 25 se celebran las Fiestas de Santiago Apóstol el Mayor, las patronales como comúnmente les llamamos, en recordación del santo patrono de Santiago de los Caballeros y en conmemoración de su fundación por el almirante Cristóbal Colón en 1495.
Diez días de actividades religiosas, culturales y sociales, y que en su fecha de inicio contaron con la presencia del representante del papa en la República Dominicana, el nuncio apostólico monseñor Piergiorgio Bertoldi, histórica comparecencia que ocurre por primera vez.
Significativas fiestas porque el 25 de julio es también el “Día del Río Yaque del Norte”, instituido por decreto Número. 172-95 del presidente Joaquín Balaguer, aunque rara vez se resalta esta coincidencia como parte de las celebraciones.
Nos atreveríamos a sugerir que en el marco de futuras patronales a este vital curso pluvial se le asigne un papel más protagónico porque sus aguas circundan la ciudad como un cinturón -según un tema musical- alimentan el riego y desarrollan la agricultura de la Línea Noroeste. Por su importancia y aportes lo merece.
La Ciudad Corazón, como se le suele identificar, en su largo trajín de 531 años, al paso del tiempo se ha convertido en una urbe dinámica y laboriosa, hoy día la segunda en importancia del país, epicentro de la región del Cibao que es uno de los puntales, acaso el mayor, del desarrollo económico nacional.
Los santiagueros, que cuentan con una rica tradición histórica, forman un pueblo trabajador, cordial y amistoso, de proverbial solidaridad y con identidad y apego a su origen, sin desprenderse tampoco de la humildad que les caracteriza, lo mismo que su orgullo.
Le deseamos éxito al comité de las patronales en estos días finales de las celebraciones, y que este nuevo aniversario de la fundación de la ciudad sirva para mantener latente la memoria histórica de esta comunidad.
Que la identificación profundamente dominicana que caracteriza al santiaguero, esa idiosincrasia tan especial que lo distingue entre todos los pueblos de la tierra, continúe vigente en las generaciones venideras y permanezca como un sello indeleble de nuestra amada patria.






































































