Las lágrimas y gritos de desesperación marcaron este viernes el sepelio de Esmeralda Moronta, la joven pastelera de Alma Rosa asesinada por su expareja cuando intentaba buscar protección tras denunciarlo por acoso y persecución.
“¡Ay, qué dolor más grande, Dios mío! ¡Qué dolor!”, gritaba desconsolada su hermana, Ámbar Moronta, mientras acompañaba el último adiós en el Cementerio Cristo Redentor.
En medio del desgarrador momento, la joven imploraba entre llantos: “Es que ella está durmiendo. Ella está durmiendo, no la entren”, mientras pedía volver a verla.
“Te amo, te amo”, repetía sin poder contener el dolor.
Familiares y allegados describieron a Esmeralda como una joven trabajadora, soñadora y querida por su comunidad, cuya muerte ha generado consternación en República Dominicana.
Según las autoridades, Moronta acudió a la Unidad de Atención Integral a la Violencia de Género, Intrafamiliar y Delitos Sexuales, en Alma Rosa I, Santo Domingo Este, para denunciar a su agresor, identificado como Omar Tejeda Guzmán.
De acuerdo con versiones ofrecidas en el lugar, la víctima se presentó acompañada de una amiga y su hija menor de edad, visiblemente atemorizada, mientras el hombre permanecía en las inmediaciones.
Las informaciones preliminares indican que, tras salir del lugar, Guzmán la persiguió hasta un colmado, donde presuntamente le disparó en varias ocasiones y posteriormente se quitó la vida.








































































