Las aceras ya no son para los peatones. A su ocupación, por parte de motociclistas que circulan por ellas y de negocios informales, se suman ahora los dealers, empresas que se han adueñado de estos espacios públicos para colocar y exhibir sus vehículos de ventas.
Un recorrido realizado por diferentes calles del Distrito Nacional evidenció que varios dealers de vehículos continúan utilizando las aceras como áreas de exhibición, limitando el libre tránsito de los peatones y afectando espacios destinados al uso público.
La ocupación de las aceras por parte de establecimientos comerciales representa una problemática recurrente en diversos sectores de la capital, pese a las disposiciones municipales que prohíben el uso indebido de estos espacios.
De acuerdo con la Ley 63-17 sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, está prohibido estacionar vehículos sobre las aceras, en las intersecciones, en los pasos peatonales, cerca de “hidrantes” y en otros espacios restringidos establecidos por la normativa.
Durante un trayecto recorrido en la calle Fernando Defilló, se pudo observar tres dealers de vehículos. De estos, por lo menos 2 automóviles se encontraban estacionados sobre la acera, lo que provocaba una reducción del espacio disponible para el tránsito peatonal, obligando a las personas a desplazarse por las calles.
Esta misma situación fue vista en la calle Paseo de los Locutores, donde periodistas de este medio visualizaron un dealer con un vehículo ocupando casi la mitad de la acera, además , en la calle Gustavo Mejía Ricart se encontró un establecimiento que exhibía sus vehículos sobre las aceras, obstruyendo considerablemente estos espacios de uso común.
Entre las persona que fueron afectadas durante el recorrido se encontraban alrededor de 5 que, tras observar la obstrucción de las aceras, se vieron precisados a circular en lo que ya formaba parte de la calle, tras no poder caminar por el espacio destinado a peatones, debido a que se encontraban previamente ocupadas.
Entre las consecuencias que esta práctica puede acarrear se encuentran: accidentes de tránsito y atropellamientos, dificultades de movilidad en las vías y de crear una visión de desorden en todo el entorno, y afectar la accesibilidad para personas con limitaciones de movilidad.





































































