Este domingo 29 de marzo, la Iglesia Católica celebra el Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa y el cierre de la Cuaresma. Con esta conmemoración se recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, antes de su pasión, muerte y resurrección.
En el año 325 después de Cristo, se celebró una asamblea nombrada “Concilio de Nicea”, donde se fijó la fecha de celebración de la Pascua (el paso de Jesús de la muerte a la vida) para todo el ámbito católico occidental. A partir de aquel momento, y basándose siempre en el relato evangélico, cada país ha ido construyendo un conjunto propio de celebraciones.
Esta celebración tiene su origen en los evangelios. Mateo 21, 1-16; Marcos 11, 1-11; Lucas 19, 28-44; Juan 12, 12-50, que narra la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y cómo fue recibido por el pueblo.
Aunque el uso de las palmas en la narración de los evangelios fue espontáneo, en cada comunidad el sacerdote realiza la bendición de los ramos. Los representantes de la Iglesia católica preparan ramos para decorar las iglesias y para ser bendecidos; luego son quemados para el Miércoles de Ceniza.
El lugar donde se bendicen es fuera del templo, debido a que luego se realiza una procesión. También los fieles portan sus propias ramas para la bendición que normalmente se realiza antes de la misa.
Para la bendición de los ramos, el sacerdote exclama: Después de haber preparado nuestros corazones desde el comienzo de la Cuaresma, por medio de la penitencia, la oración y las obras de caridad, hoy nos congregamos para iniciar con toda la Iglesia la celebración del misterio pascual de nuestro Señor. Este sagrado misterio se realiza por su muerte y resurrección; para ello, Jesús ingresó en Jerusalén, la ciudad santa. Nosotros, llenos de fe y con gran fervor, recordando esta entrada triunfal, sigamos al Señor para que, por la gracia que brota de su cruz, lleguemos a tener parte en su resurrección y en su vida.
Luego escoge una de las bendiciones que la iglesia ha preparado para este día: Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición estos ramos para que, cuantos seguimos con aclamaciones a Cristo Rey, podamos llegar por él a la Jerusalén celestial. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Tras la bendición, los feligreses y el sacerdote realizan una procesión, cantando, que concluye con la santa misa.
En la eucaristía del Domingo de Ramos, toda la Iglesia católica del mundo lee el evangelio de la pasión y muerte de Jesús.







































































