Los altos precios del petróleo y la gasolina, así como los problemas de suministro de energía, no se resolverán de la noche a la mañana, pese a un acuerdo para poner fin a la guerra con Irán y abrir el estrecho de Ormuz anunciado el domingo.
Según expertos en energía, probablemente pasarán meses antes que las empresas energéticas puedan reanudar sus operaciones hasta el punto de satisfacer la demanda mundial. Indicaron que el lento ritmo del proceso de transporte y refinación del crudo, y las dudas sobre la seguridad de viajar por el estrecho, hacen que el efecto no se vea de inmediato.
Buques cargados con crudo han quedado varados en el golfo Pérsico durante más de tres meses, sin poder transitar con seguridad por la vía marítima por la que, antes que comenzara la guerra, solía pasar aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gasolina.
“Va a llevar tiempo para que la gente se sienta cómoda y para que exista la seguridad necesaria… en particular para tener personal en el lugar y reiniciar algunos de estos activos”, afirmó Daniel Evans, jefe global de investigación de combustibles y refinación en S&P Global Energy.
Evans explicó que, primero, los barcos que han quedado varados tendrán que salir del estrecho, y luego deberán entrar nuevos petroleros para ser cargados.
“Para llevar un barco, hay que tener la confianza de que se cuenta con una ventana de seguridad lo suficientemente amplia como para hacerlo entrar, cargarlo y sacarlo”, agregó.
También señaló que los petroleros se mueven lentamente. Se tardan meses en viajar desde el estrecho hasta países lejanos, entregar el crudo a una refinería para su procesamiento y luego llegar a su destino final.
Además, algunos productores de Oriente Medio pausaron la extracción de petróleo —lo que se conoce como un “shut-in”— cuando se quedaron sin espacio de almacenamiento. Reiniciar esas operaciones puede ser un proceso lento.
Alan Gelder, vicepresidente sénior de refinación, químicos y mercados petroleros en Wood Mackenzie, una firma de análisis, comentó que países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, donde existen oleoductos o rutas alternativas además del estrecho de Ormuz para entregar petróleo, podrían estar entre los más rápidos en reanudar la producción.
“Pero lugares como Irak podrían enfrentar muchas más dificultades porque han tenido un ‘shut-in’ mucho mayor, sus campos son más complicados… bien podría tomar alrededor de un año antes de que vuelvan”, sostuvo.
Gelder indicó que la inversión en el sistema energético, cuyos resultados pueden tardar años en verse, se detuvo por completo tras el cierre del estrecho. Por ello, llevará tiempo que ese capital vuelva a ponerse en marcha.
Daniel Sternoff, investigador sénior del Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia, señaló que los países que cerraron pozos no querrán reiniciar hasta saber que el estrecho es estable y duradero, y que un alto el fuego se mantendrá por más de 30 o 60 días.
“No sabemos qué significa ‘abierto’ ni cuál va a ser la velocidad de evacuación del material atrapado”, subrayó.





































































