El padre del lanzador Juan Mejía es bombero. Ese es un detalle que no debe pasar inadvertido y más cuando se piensa que su hijo es relevista y suele venir desde el bullpen a apagar el fuego de situaciones complicadas, así como lo ha hecho su padre durante 35 años con el Cuerpo de Bomberos del Distrito Nacional.
Antes de ver a su retoño desde la distancia y en pantalones cortos, Juan Reynaldo Mejía, como es su nombre, formó el camino de su hijo hasta ayudarlo a convertirse en un ser humano de buenos principios y valores.

El relevista derecho Juan Mejía, dueño de una bola rápida explosiva que llega hasta las 99 millasAp
Los viajes desde la comunidad de Gualey, en el distrito municipal de Pizarrete, en Peravia, a Santo Domingo, para cumplir con sus servicios como combatiente del fuego y así poder ayudar a su familia con los temas económicos funcionaron de buena forma.
Con los traslados también tuvo que aprender a dividirse entre el trabajo y su presencia dentro del hogar para ayudar a sus seis hijos a ser profesionales en diferentes ámbitos.
El joven monticulista, que es el más pequeño, siempre fue guiado por sus padres a llevar a cabo sus estudios con el consejo de seguir con el aprendizaje para crear un mejor futuro.
"No es que yo soy muy recto. Yo mismo lo recortaba; yo le enseñé a usar chacabanas desde pequeño, siendo un muchacho. Tuvimos críticas con respecto a eso porque lo criamos como un guardia, pero dio resultados", aseguró Mejía en una entrevista telefónica donde sus emociones no se podían ver, pero sí sentir gracias a sus palabras.
Con la ayuda de sus padres, el menor de los Mejía se convirtió en un lanzador profesional de Grandes Ligas. Al ver el éxito en su morada, es difícil no pensar que esa crianza parecida a la de un "guardia" no fue importante en su existencia.
Por eso, el anuncio de su participación con la Selección de Béisbol de República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 provocó una alegría inmensa que todavía se recuerda con felicidad.
"Yo me siento satisfecho, con el deber cumplido y más viendo como mi hijo está representando a nuestra República Dominicana. Uno viendo en aquellos tiempos a David Ortiz y Sammy Sosa, uno se sentía tan feliz; imagínate cómo me debo de sentir viendo un pedacito de mí representando a República Dominicana y representando a nuestro municipio", expresó Mejía mientras pausaba cada cierto tiempo, quizás porque recordaba los momentos antes del profesionalismo con su hijo.
Sin dudas, la vida bendice a los que están preparados y Mejía encontró un lugar dentro de los jugadores que representan a República Dominicana en el escenario mundial.
"Yo fui a buscarlo al aeropuerto y cuando venimos él me dice a mí y a su mamá: ’Miren, les tengo una sorpresa… Nelson Cruz me llamó para ver si hay una oportunidad de participar en el Clásico'. Yo le digo 'trata de averiguar si en verdad fue Nelson Cruz, porque hay mucha gente que usa broma'. Después, al tiempo nos ratificó; ahí fue la alegría más grande", comentó después de pausar unos momentos por la alegría que lo invadía para luego seguir.
De cerca con su hijo
Unos días antes de ser el jugador dominicano 942 en llegar a Grandes Ligas, Mejía realizó una llamada a su padre que conmocionó su hogar para siempre.
Juan Samuel Mejía relató que primero tuvo “miedo” al recibir la llamada durante la madrugada, luego dijo que el regocijo fue inmenso cuando el joven anunció que fue subido a Grandes Ligas por los Rockies de Colorado.
“Él me dijo: ‘¡Lo logramos mamá, papá! ¡Lo logramos!… Yo sentía que quería correr, brincar, óyeme, fue algo impactante. Dios ha hecho una obra con ese muchacho”, aclaró mientras transmitía su felicidad a través de una llamada con reporteros de Listín Diario.






































































