Durante este mes de marzo, las condiciones astronómicas y meteorológicas podrían favorecer la aparición de auroras boreales en el hemisferio norte, de acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y organismos científicos especializados en clima espacial. La posibilidad de observar estos fenómenos lumínicos se atribuye al incremento de la actividad solar y a la proximidad del equinoccio de primavera, previsto para el 20 de marzo de 2026.
Según informó la NOAA a través de su Centro de Predicción del Clima Espacial, la temporada de auroras suele intensificarse en las semanas previas y posteriores al equinoccio, debido a la interacción entre el viento solar y el campo magnético terrestre. El organismo estadounidense canceló una alerta de tormenta geomagnética de nivel G1 para el 6 de marzo, pero mantiene la previsión de una mayor frecuencia de auroras en los próximos días. Las pruebas científicas respaldan que marzo es uno de los meses con mayor actividad auroral, según lo consignado por ABC News y el sitio especializado en divulgación científica EarthSky.org.
El fenómeno de las auroras boreales se explica por la interacción de partículas solares con la atmósfera alta terrestre. La comunidad científica identifica a los períodos cercanos a los equinoccios como temporada de auroras, cuando el choque magnético entre la Tierra y el Sol facilita la llegada de partículas cargadas a los polos. Este comportamiento, documentado por la Universidad de California en Los ángeles (UCLA) y recogido por la NOAA, se conoce como efecto Russell-McPherron.
¿Por qué marzo presenta condiciones favorables para las auroras boreales?
La aparición de auroras boreales está vinculada a la actividad solar, en particular a los hoyos coronales, zonas de la atmósfera solar que liberan corrientes de viento solar de alta velocidad. NOAA detalla que este viento solar puede alcanzar la Tierra y desencadenar tormentas geomagnéticas que generan las conocidas luminiscencias en el cielo nocturno.
Durante marzo, la geometría entre la Tierra y el Sol propicia la alineación de los campos magnéticos, fenómeno descrito por Christopher Russell y Robert McPherron en 1973. Este alineamiento, conocido como efecto Russell-McPherron, permite que el viento solar penetre con mayor facilidad el campo magnético terrestre, según lo reportado por Space.com. El resultado es un aumento en la probabilidad y visibilidad de auroras boreales en latitudes medias y altas.
¿Cuándo se espera el mayor pico de actividad auroral en 2026?
El equinoccio de primavera en el hemisferio norte ocurrirá el 20 de marzo de 2026. Según la NOAA y la plataforma Aurora Dashboard, la ventana óptima para la observación de auroras se extiende del 10 al 25 de marzo. Las condiciones más favorables se presentan en noches despejadas, con poca o nula contaminación lumínica y durante las horas comprendidas entre las 22:00 y las 2:00 locales.
Organismos como NOAA y portales especializados en astronomía, como la plataforma de turismo astronómico Adventure World y Space.com, coinciden en que la visibilidad final de las auroras dependerá de la intensidad de las tormentas solares y la orientación del campo magnético interplanetario, así como de la nubosidad local en cada región.
¿Qué regiones podrían verse afectadas y en qué horarios?
Durante marzo, las auroras boreales podrían observarse en el norte de Estados Unidos, el sur de Canadá y otras latitudes altas del hemisferio norte, de acuerdo con la NOAA. En situaciones de tormentas geomagnéticas de nivel G1 o superiores, el fenómeno podría ser visible en Estados Unidos en estados como Wisconsin, Minnesota y Montana.
La NOAA recomienda buscar lugares alejados de la contaminación lumínica y priorizar noches sin luna o con luna creciente. El organismo mantiene actualizaciones constantes en su Aurora Dashboard, herramienta que permite verificar la actividad auroral en tiempo real.
¿Qué factores determinan la visibilidad de las auroras este mes?
La visibilidad de las auroras boreales dependerá de varios factores: la intensidad de la tormenta geomagnética, la dirección del campo magnético solar y las condiciones meteorológicas locales. Cuando la orientación magnética es favorable y se producen tormentas de nivel G1 o superiores, las auroras pueden ser visibles a simple vista en zonas alejadas de la contaminación lumínica.
La fase del ciclo solar es otro elemento relevante. El ciclo solar 25 alcanzó su máximo en 2024, pero los años posteriores mantienen potencial para eventos aislados de alta actividad, según análisis de Space.com. “La actividad solar sigue generando episodios intensos de viento solar y geomagnético, con potencial para auroras en los próximos equinoccios”, indicó el portal especializado.

¿Qué recomendaciones ofrecen las autoridades para este fenómeno en marzo de 2026?
NOAA recomienda a los observadores consultar pronósticos actualizados y aprovechar la ventana de mayor actividad desde el 10 hasta el 25 de marzo. Las mejores horas para la observación se sitúan entre las 22:00 y las 2:00 locales, priorizando lugares abiertos y sin contaminación lumínica. La entidad también recuerda que la nubosidad puede limitar la visibilidad, por lo que sugiere verificar las condiciones meteorológicas previas a cada salida.
Expertos de EarthSky.org, citados por ABC News, alertan que la probabilidad de auroras aumenta en las semanas cercanas al equinoccio, cuando el viento solar puede penetrar el campo magnético terrestre con mayor facilidad.
¿Qué impacto tendrá este fenómeno en las regiones involucradas?
El aumento previsto de la actividad auroral podría atraer a turistas y entusiastas de la astronomía hacia las regiones del norte de Estados Unidos y el sur de Canadá. La NOAA advierte que, aunque se espera que las tormentas geomagnéticas se mantengan en niveles bajos o moderados, la actividad solar puede ocasionalmente afectar sistemas de navegación y comunicaciones satelitales.
La probabilidad de observar auroras boreales este mes dependerá de la evolución de la actividad solar y las condiciones climáticas locales. Los pronósticos oficiales se actualizarán de forma permanente a través de las plataformas de la NOAA y agencias internacionales especializadas.


































































