Los Globos de Oro rompieron anoche con su tradicional tono político y firmaron una de las galas más sosegadas en décadas, marcada por la ausencia de potentes discursos y una puesta en escena deliberadamente discreta en uno de los contextos políticos más tensos de los últimos tiempos.
La ausencia de referencias al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a otros asuntos controvertidos de la actualidad respondió a una combinación de factores, como el desgaste del discurso político por parte de la industria y la audiencia o el cambio de manos que ha sufrido la marca Globos de Oro.
Activismo de solapa y silencioso
Aunque no hubo esas famosas proclamas desde el atril, como la que empuñó Meryl Streep en 2017 en favor de los inmigrantes y en contra de la violencia política ejercida por Trump, la protesta se trasladó este año a la alfombra roja.
Actores como Mark Ruffalo o Jean Smart lucieron en sus trajes chapas con lemas como 'Be Good' o 'ICE Out', en protesta por las políticas migratorias y recientes incidentes con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU.
"Esto es por Renee Nicole Good —la mujer asesinada a tiros por un agente del ICE en Mineápolis el pasado miércoles— y para toda esa gente en EE.UU. que está aterrada y con miedo. Lo que está pasando no define a Estados Unidos de América", explicó Ruffalo a USA Today.








































































