Reciclaje en el mundo y en RD

El mundo celebró ayer el día del reciclaje, y lo novedoso es que República Dominicana lo hace bajo la sombrilla de un nuevo marco legal, la ley 98-25 sobre residuos sólidos que, en cuanto al reciclaje propiamente dicho, trae plazos para las alcaldías, fomenta un esquema de economía circular que disminuiría la cantidad de desechos que van a los vertederos y un proceso para eliminar el plástico de un solo uso.

Por lo reciente que es, habrá que esperar por el impacto de esa polémica legislación y en qué medida, al margen de beneficios económicos y tasas impositivas calculadas, evoluciona la cultura y el civismo de la ciudadanía en la eliminación de basura.

Respecto al reciclaje de los desechos, que es lo que nos ocupa, la conmemoración es oportuna para resaltar que al menos esta vez está escrito que los alcaldes y directores de distritos municipales estarán obligados a hacer, en los próximos tres años, algo en lo que nunca pudieron avanzar: clasificar, recolectar y separar la basura en su fuente. Lo de la prohibición de materiales de foam y plásticos de un solo uso ha sido una historia repetitiva.

Sin ser pesimistas en cuanto a lo difícil de conseguir que todos los desechos destinados a los vertederos se reciclen antes, nos quedaremos en esta jornada con que al menos la nueva ley abre caminos de cara al futuro y no solo nos contentemos con las “3R”: reducir, reutilizar y reciclar.

Reducir implica consumir de manera consciente y evitar productos innecesarios; Reutilizar es darles a los objetos una segunda vida, y Reciclar significa transformar los residuos en nuevos materiales útiles, lo que sin éxito por años hemos recitado de memoria.

Es obvio que se avanza en la materia con una cultura empresarial más responsable con el medio ambiente y las nuevas tecnologías para procesar materiales, pero no hay optimismo en los informes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, porque no existen garantías de un futuro habitable y accesible sin una drástica reducción de la generación de residuos y de contaminación, ni de la insalubridad que generan las malas prácticas de eliminación de desechos.

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