El Día de los Fieles Difuntos es una conmemoración de la Iglesia católica que se remonta a los primeros siglos del cristianismo, cuando surgió la costumbre de dedicar jornadas especiales a recordar y orar por quienes habían fallecido. Desde entonces, esta fecha se dedica a honrar la memoria de los difuntos y elevar oraciones por sus almas.
La República Dominicana, como gran parte de los países de la región, no se queda al margen de esta tradición.
Cada 2 de noviembre es habitual ver en los cementerios, tanto públicos como privados, a numerosas personas que, con flores, velas y hasta música, visitan el lugar de descanso de sus familiares para llorarlos y rememorar quiénes fueron mientras estuvieron entre los vivos.
En el Cementerio Nacional Máximo Gómez se pudo observar una gran afluencia de personas. Además, la venta de flores de diversos tipos y colores, junto a velones con imágenes de Jesús, la Virgen María y distintos santos, evidencia que, incluso en medio del dolor, la actividad comercial encuentra un espacio para generar ingresos.
Otro aspecto que llamó la atención fue la presencia de numerosos agentes policiales dentro del camposanto, así como de empleados del ayuntamiento que realizaban labores de limpieza en las instalaciones.
«Para mí, este día significa rendir tributo a aquellos que ya no están. Si bien es cierto que, al igual que otras fechas, como el Día de las Madres o el Día de los Padres, el Día de los Muertos se ha comercializado, también es una buena oportunidad para honrar a nuestros seres queridos que ya no están», explicó una señora que, con flores en las manos, acudió al cementerio para recordar a su madre y a una de sus hijas.
Sin embargo, no todo era silencio en el lugar. Un hombre llegó en su vehículo con la música a un volumen elevado y, tras desmontarse, comenzó a bailar.
Al preguntarle por qué actuaba de esa manera dentro del cementerio, respondió: «Aquí uno viene a recordar a aquellos que se fueron de la faz de la tierra, pero los que estamos aquí tenemos que vivir contentos y alegres porque la vida es corta».
