República Dominicana y El Salvador liderarán el crecimiento regional con 4% en 2026, prevé el Banco Mundial

República Dominicana encabezaría la expansión en 2026 con un crecimiento de 4.7%, seguida por El Salvador, con 4.5%, y Panamá, con 4.2%, de acuerdo con el Panorama Económico de América Latina y el Caribe del Banco Mundial en su informe “Panorama económico de América Latina y el Caribe”, institución multilateral de desarrollo, con datos y proyecciones actualizados al 23 de septiembre de 2026.

El resto de las proyecciones para Centroamérica muestran un avance de 3.7% en Guatemala, 3,6% en Nicaragua, 3.4% en Honduras y 3.3% en Costa Rica. El Banco Mundial estima que estas economías sostendrán un ritmo superior al promedio de América Latina y el Caribe (ALC), aunque con motores diferenciados.

El informe identifica un grupo de países de desempeño relativamente firme en la región. En ese bloque incluye a República Dominicana, El Salvador, Guatemala y Panamá, cuyos resultados se explican por factores internos específicos, además de la evolución del entorno externo.

La inversión privada, principal impulso de la economía salvadoreña

El consumo privado seguirá como el motor central de la demanda en la mayor parte de ALC durante 2026. El Salvador aparece como excepción, debido a que la inversión privada tendría un papel principal en su crecimiento.

El Banco Mundial vincula esa dinámica con la reducción de restricciones que afectaban la actividad económica. En el caso salvadoreño, señala que el descenso de la delincuencia desde 2022 eliminó un obstáculo relevante para empresas y hogares.

A ello suma los esfuerzos de consolidación fiscal, que contribuyeron a mejorar la percepción del mercado y a reducir el riesgo país. El documento sostiene que la combinación de mayor seguridad, ajuste fiscal y expectativas de inversión respalda una perspectiva de expansión a mediano plazo.

Las perspectivas de crecimiento económico del Banco Mundial para Centroamérica integran factores de seguridad pública y desarrollo comercial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mercado laboral regional expuesto a la automatización

El capítulo dedicado a la inteligencia artificial (IA) advierte que la estructura laboral de ALC limita la posibilidad de trasladar de forma rápida los beneficios tecnológicos a toda la economía.

Según la taxonomía presentada en el informe, el 78,1% de la fuerza laboral regional pertenece a la “economía tangible”, integrada por ocupaciones físicas, informales o con escasa interacción con herramientas digitales. Dentro de ese universo, un 26,8% de los trabajadores realiza tareas manuales y rutinarias expuestas a la automatización física y robótica.

El estudio también describe una “resistencia frágil” en la que se encuentra el 19.7% de la fuerza laboral. Se trata de empleos en entornos poco estructurados, como ventas ambulantes o trabajo doméstico, que conservan una protección temporal frente a la automatización por los bajos salarios y la informalidad.

Un análisis del Banco Mundial indica que el 78,1% de la fuerza laboral en América Latina y el Caribe pertenece a la economía tangible frente al avance de la automatización. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Apenas el 8.4% de los trabajadores en condiciones de aprovechar la IA generativa

La clasificación del Banco Mundial establece que el 8.4% de los trabajadores de ALC realiza labores cognitivas no rutinarias, por lo que podría mejorar su productividad mediante asistentes de IA generativa. Este grupo concentra ocupaciones calificadas que pueden usar estas herramientas como apoyo para procesar información, elaborar contenidos o resolver tareas complejas.

En cambio, el 9.5% de la fuerza laboral ejecuta labores cognitivas rutinarias y enfrenta una exposición mayor a la sustitución por sistemas automatizados. El informe plantea que la transición tecnológica tendrá efectos distintos según el tipo de empleo, el acceso a infraestructura digital y la capacidad de empresas y trabajadores para incorporar herramientas nuevas.

El organismo cuestiona el “sesgo de pantalla” en el debate sobre la IA, centrado en los empleos de oficina y en las grandes empresas. La mayoría de los trabajadores de la región desarrolla actividades alejadas de esas condiciones, con limitada conectividad, baja formación digital y vínculos laborales informales.

Brechas educativas y riesgos climáticos como condicionantes del crecimiento

Las proyecciones también están sujetas a déficits de capital humano. Los resultados más recientes del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA 2025) muestran que persisten brechas en aprendizajes fundamentales, una limitación para preparar a la fuerza laboral ante cambios tecnológicos.

El informe añade que los riesgos climáticos afectan las economías de la región por varias vías. Sequías, inundaciones y fenómenos asociados a El Niño pueden reducir la producción agrícola, alterar la generación hidroeléctrica y elevar la vulnerabilidad de hogares y empresas.

En ese contexto, el crecimiento previsto para El Salvador en los próximos años dependerá de que la inversión privada se concrete, de la continuidad de la consolidación fiscal y de la capacidad de sostener mejoras en seguridad, infraestructura y formación laboral.

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