Etados Unidos mantiene abierta la posibilidad de un nuevo entendimiento comercial con República Dominicana ante la discusión sobre los aranceles del arroz. Washington ya remitió sus términos, el Gobierno dominicano los evalúa y el presidente Luis Abinader quiere participar personalmente en las negociaciones, según reveló la embajadora estadounidense, Leah Francis Campos. La diplomática también planteó que la aprobación y aplicación de legislación contra el trabajo forzoso permitiría eliminar el recargo de 2.5 puntos porcentuales que pesa sobre las exportaciones dominicanas.
Las declaraciones fueron ofrecidas en una entrevista exclusiva para el programa Siendo Honestos, con la periodista Katherine Hernández, en CDN, canal 37. A poco más de un año de su confirmación por el Senado estadounidense, el 7 de octubre de 2025, Campos abordó las posibilidades comerciales entre ambos países, defendió la neutralidad de la embajada frente a la política dominicana y explicó sus encuentros con presidenciables fuera de los espacios diplomáticos tradicionales.
Sobre el arroz, su explicación parte de una distinción: el cumplimiento de los compromisos del DR-Cafta era necesario para avanzar hacia una nueva negociación bilateral con la administración de Donald Trump. “Ahora los términos llegaron de Washington”, afirmó al describir un intercambio que ya está en curso. El siguiente paso corresponde a las autoridades dominicanas: “El Gobierno ahora tiene un tiempo para evaluarlo. Lo están haciendo y luego lo mandan de nuevo. Y ahí se empiezan las negociaciones formales”.
Campos adelantó que Abinader atribuye especial importancia al proceso y tiene intención de involucrarse directamente. “Para él esto es muy importante y él mismo quiere ir a hacer las negociaciones”, expresó. Aunque no fijó una fecha ni anticipó condiciones específicas para el arroz, defendió que ambos gobiernos acudan a la mesa con sus respectivas prioridades: “Cada país tiene que representar sus intereses y él está dispuesto a hacerlo y nosotros también”.
La apertura descrita no equivale todavía a una concesión sobre el cereal, pero sitúa las preocupaciones dominicanas dentro de un proceso comercial que Washington está dispuesto a discutir. La embajadora valoró favorablemente la disposición de las partes —“eso van a ser negociaciones muy, muy sanas”—, sin adelantar cuál podría ser el resultado de las conversaciones.
La posibilidad de eliminar el 2.5 %
El segundo frente comercial tiene una vía distinta. Campos relacionó el componente adicional de 2.5 puntos porcentuales, añadido al arancel de 10 % discutido durante la entrevista, con el suministro de productos procedentes de países o lugares donde existe trabajo forzoso. Rechazó que se tratara de una medida adoptada exclusivamente contra República Dominicana: “No fue contra República Dominicana, se agregó a muchos países”.
Según su explicación, la respuesta legislativa dominicana puede permitir su eliminación. “Yo tengo entendido que el Senado vuestro ha emitido una ley para abordar ese tema”, manifestó, y sostuvo que, con su aprobación y aplicación, “se cae ese 2.5”. Aunque no estableció un calendario, vinculó el retiro del recargo a las medidas para enfrentar el problema señalado por Washington.
En ese escenario, valoró las relaciones que el canciller Ito Bisonó mantenía con Estados Unidos desde antes de asumir el cargo, tanto en el Congreso como en el Departamento de Estado y con personas de la administración Trump.
Consideró que esos vínculos pueden contribuir al desempeño de sus funciones y destacó que también mantiene una buena relación con él.
Para Campos, la defensa de las prioridades dominicanas es compatible con la política de “America First” que impulsa Trump. “Nosotros respetamos la soberanía de cada país”, afirmó, antes de precisar que “America First no significa America Alone”. En esa visión, las alianzas conservan su importancia y República Dominicana figura entre los amigos de Washington en la región.
Campos descarta fricciones tras el comentario de Trump
Ante las dudas que planteó la intervención de Donald Trump sobre su trabajo en República Dominicana, Campos descartó que existiera algún incidente con el Gobierno dominicano detrás de la pregunta del mandatario a Abinader sobre un posible cambio de embajadora. El comentario se produjo el 30 de septiembre, durante una actividad por el Mes Nacional de la Herencia Hispana en la Casa Blanca, cuando Trump relató: “Le pregunté al líder de República Dominicana si le gustaría hacer un cambio”. Según su versión, Abinader le pidió que no considerara esa posibilidad, una respuesta que presentó como respaldo al desempeño de Campos.
“Yo creo que es una manera de hablar”, respondió la diplomática en Siendo Honestos al preguntarle qué había motivado aquel intercambio. Ante la insistencia sobre si se había producido algún “chispazo”, negó que existieran fricciones y añadió con humor: “Sería más divertido para las redes si fuera así”. Campos atribuyó la expresión a las bromas que pueden hacerse sobre integrantes de un equipo y sostuvo que no hubo un inconveniente que explicara la pregunta.
La embajadora reiteró posteriormente que tiene “una muy buena relación con el presidente Abinader”. Sobre su cercanía con Trump, aclaró que no ha tenido conversaciones para objetar directamente decisiones del mandatario relacionadas con República Dominicana.

Colmados, presidenciables y WhatsApp
Las interpretaciones sobre las señales de Washington también acompañan a la embajadora en los colmados. Esos espacios forman parte de las celebraciones de Freedom 250, por los 250 años de independencia de Estados Unidos, y han reunido a ciudadanos, dirigentes partidarios y figuras con aspiraciones presidenciales. Campos rechaza que las invitaciones deban leerse como una expresión de respaldo: “Tampoco es para mandar un mensaje”.
La convocatoria, explicó, se hace de manera informal, mediante WhatsApp, a personas cuyos contactos tiene. Entre los invitados mencionó al expresidente Leonel Fernández, al senador Omar Fernández, a Gonzalo Castillo, a Santiago Matías y a Carolina Mejía, entre otros. También ha invitado a Abinader. “El que se quiere sumar se suma”, sostuvo al describir encuentros que buscan compartir y celebrar la amistad entre ambos países.
Ante la pregunta de si los asistentes representan a los favoritos de la embajadora o de la misión estadounidense, respondió: “Yo no soy dominicana. Yo no tengo favoritos. Yo tengo favoritos en mi país”. El propósito, aseguró, es que el personal de la embajada conozca otros espacios de República Dominicana y salga del circuito habitual de recepciones oficiales, autoridades y empresarios.
Visados y política: una tendencia que quiere dejar atrás
La neutralidad que Campos reivindica para sus encuentros aparece también en un asunto más delicado: la posible utilización de herramientas de la embajada para castigar a personas vinculadas a la política dominicana. La diplomática afirmó que esa percepción surgió de casos que revisó y que le preocuparon. “Yo lo que quiero es que la embajada sea neutra”, expresó.
Su preocupación, explicó, tiene que ver con el anuncio de “supuestas investigaciones” para influir en decisiones estadounidenses sobre visados antes de que hubiese un juicio. Al precisarle si se refería a situaciones sin una condena firme, respondió afirmativamente y agregó: “Yo quiero salir de esa tendencia que se estaba haciendo antes de mi llegada”.
Campos no identificó a los dirigentes ni detalló los expedientes examinados, pero aseguró que durante su gestión habrá “mucho más cuidado” para evitar que la representación diplomática sea utilizada con esos fines. No atribuyó una intención concreta a quienes intervinieron en los casos revisados y dejó establecido su criterio sobre el trato con los actores políticos: “No elegimos un lado o el otro. Trabajamos con todos”.
Esa disposición, sostuvo, continuará independientemente de quién gane las elecciones dominicanas de 2028. La continuidad es también la que proyecta para la relación bilateral ante las elecciones de medio término en Estados Unidos, cuyo resultado no parece inquietarla especialmente en lo que respecta al vínculo con República Dominicana.
Ante la posibilidad de que los demócratas obtengan el control del Congreso, respondió que no cambiaría “nada” y ofreció una primera razón: “El presidente Trump sigue en la Casa Blanca”. Aunque reconoció que el Legislativo decide asuntos presupuestarios, sostuvo que la relación con República Dominicana tiene respaldo compartido: “Es una relación importante en ambos partidos”.
El Escudo y los compromisos pendientes
En seguridad, Campos distinguió entre la cooperación que ambos países ya ejecutan y los compromisos específicos que todavía deben desarrollarse dentro del Escudo de las Américas. Al preguntarle por un documento que establezca los límites, alcances y obligaciones del “Escudo de las Américas”, explicó que primero se produjo un compromiso político de trabajar conjuntamente por la seguridad regional y que la definición del papel de cada país sigue en proceso.
Ese desarrollo no ha detenido las operaciones bilaterales. “Estamos todos los días haciendo operaciones en conjunto para atacar el problema de narcoterrorismo”, afirmó. La cooperación exige responder a organizaciones criminales capaces de cambiar rutas y métodos cuando aumenta la presión de las autoridades, una dinámica que describió como el “efecto globo”: se presiona en un lugar y las estructuras se desplazan hacia otro.
En ese mismo contexto abordó el futuro de la Cumbre de las Américas prevista para República Dominicana. Consideró que el encuentro encabezado por Trump en Doral para impulsar el Escudo podía sustituirla de alguna manera, aunque no confirmó una decisión formal ni ofreció detalles sobre una nueva convocatoria.
Cerca de 20 personas recibidas bajo acuerdo
Aproximadamente una veintena de personas de terceros países ya ha llegado a República Dominicana bajo el acuerdo para recibirlas temporalmente antes de trasladarlas a sus lugares de origen, según estimó Campos. La embajadora aseguró que el mecanismo está funcionando de forma fluida y que esas personas no han permanecido en territorio dominicano: “Sí, han venido y no se han quedado”. Explicó que los trámites se completan y los retornos se producen al día siguiente o pocos días después de la llegada, y destacó la confianza entre la embajada y las autoridades dominicanas para ejecutar el acuerdo. Sobre qué ocurriría si un país rechazara recibir a uno de sus ciudadanos, indicó que esa situación no se había presentado, sin detallar el procedimiento que se aplicaría. En materia consular, afirmó que la misión se mantiene alerta ante posibles prácticas de turismo de nacimiento, aunque no confirmó la existencia de redes organizadas en República Dominicana. Su énfasis estuvo en el uso del visado para el propósito correspondiente y en que la capacidad de pagar un parto no constituye por sí sola el criterio determinante: “Esta regla no tiene que ver con que si pagan o no pagan”. La embajadora reconoció la posibilidad de casos médicos extremos, sin precisarlos, e insistió en que el propósito del visado de turista es hacer turismo.
La conversación también mostró a una embajadora que sitúa la maternidad por encima de sus demás funciones y describe la fe como parte de su rutina. Dijo que procura asistir a misa casi todos los días y recordó cómo se mantuvo tranquila durante un vuelo a Croacia que realizó tres intentos de aterrizaje. Los artículos que han abordado su estado civil, aseguró, tampoco la inquietan: los atribuyó con humor a un día con pocas noticias. La cautela reapareció ante una decisión menos diplomática: escoger un equipo de béisbol dominicano. Aunque disfrutó asistir a un partido del Licey y lanzar una primera bola, prefirió recordar su origen en Arizona y mencionar a los Diamondbacks. Ante varias camisetas y la insistencia en que eligiera una, respondió entre bromas: “Yo no voy a caer en la trampa”.
































































