Según la Organización Mundial de la Salud más de 55 millones de personas padecen de demencia y cada tres segundos alguna persona sobre la Tierra desarrolla esta enfermedad, cuyo componente principal es el alzhéimer, una patología neurodegenerativa que afecta las capacidades del cerebro para reconocer objetos cotidianos, personas allegadas y el entorno circundante.
Cada 21 de septiembre se conmemora el día mundial de esta afección, que debe su nombre al neuropatólogo alemán Alois Alzheimer, el primero en estudiarla y diagnosticarla después de tratar a una paciente.
Esta patología se caracteriza por la acumulación en el cerebro de dos proteínas, una llamada tau, y la otra beta-amiloide, que atacan a las neuronas y terminan matándolas, en un proceso lento del que se perciben pequeñas señales al principio, pero que es irreversible y no tiene cura.
Los primeros síntomas comienzan como simples olvidos que se agravan con el tiempo, puede ser normal olvidar dónde se dejó un objeto cualquiera, una tijera, una cuchara, pero lo que no es normal es olvidar cómo se llaman esos instrumentos o para qué sirven.
Cuando las neuronas mueren desaparecen también las conexiones que forman la red con la que el cerebro se mueve cotidianamente y gobierna el organismo, de ahí que el trastorno se convierte en un problema grave no solo para el enfermo, sino para todo su entorno familiar.
Los afectados del mal de Alzheimer necesitan cuidados especiales, a medida que la enfermedad avanza no se les puede dejar solos porque llega un punto en que no tienen noción de lo que hacen y pueden llegar a lastimarse o causar graves problemas en la casa.
Ese cuidado representa un enorme desgaste físico y emocional para los cuidadores, de ahí que se habla de ellos como la “segunda víctima” de la enfermedad.
Una forma de acompañar esta fecha es ayudar a romper el estigma con los enfermos, armarse de paciencia para tratarlos, apoyar a las asociaciones de ayuda con donaciones o incluso con tiempo de trabajo voluntario. Los afectados de alzhéimer son seres humanos, la mejor ayuda que podemos dar es ser humanos con ellos.
