Un terremoto de magnitud 7,8 sacudió este lunes el sur de Filipinas, provocó el colapso de edificios, dejó al menos un muerto y cuatro heridos, y activó alertas de tsunami en varios países de la región del Pacífico, según informaron las autoridades locales y organismos de monitoreo sísmico.
El sismo se registró a las 7:37 de la mañana, hora local, frente a la isla de Mindanao. El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs) informó inicialmente una magnitud de 7,0 y ubicó el epicentro frente a la provincia de Sarangani, a una profundidad de 10 kilómetros. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) elevó posteriormente la magnitud a 7,8 y situó el epicentro en el mar, cerca de Mindanao, a 35 kilómetros de profundidad bajo el lecho marino.
Tras el movimiento telúrico, las autoridades filipinas emitieron una alerta de tsunami y ordenaron evacuaciones preventivas en numerosas zonas costeras del sur del país. Entre las provincias incluidas en la advertencia figuraron Sarangani, Davao Occidental, Tawi-Tawi, Sulu, Basilan, Zamboanga del Sur, Zamboanga Sibugay, Sultan Kudarat y South Cotabato.
Las autoridades también dispusieron medidas preventivas en centros urbanos de la región. En Davao City se suspendieron las clases en todos los niveles educativos, tanto en instituciones públicas como privadas, y se paralizaron las actividades en oficinas gubernamentales durante la jornada
El impacto más grave se registró en Ciudad General Santos, donde varios edificios sufrieron daños estructurales y algunos colapsaron por completo. Equipos de emergencia y fuerzas de seguridad acudieron a distintas zonas para asistir a los afectados y participar en tareas de rescate.
“Muchos edificios fueron afectados, pero no puedo enumerarlos ahora porque estamos ocupados con los rescates”, declaró el sargento Robert Dagon, integrante de la policía de Ciudad General Santos.
El funcionario agregó que “varios edificios colapsaron, algunas casas también colapsaron”, al describir la magnitud de los daños observados tras el terremoto.
Videos difundidos en redes sociales mostraron escenas de destrucción en distintos puntos de la ciudad. En una de las grabaciones se observó el derrumbe parcial de un centro comercial, mientras que otro registro mostró el colapso de un edificio escolar.
En uno de los videos se escuchó a una persona gritar: "¡Señor, realmente colapsó! El edificio realmente colapsó!“, mientras presenciaba la caída de la estructura.
La preocupación también se extendió al resto de la región del Pacífico debido a la posibilidad de un tsunami. El Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico advirtió que podrían registrarse olas en las costas de Filipinas, Indonesia, Palaos, Taiwán y Papúa Nueva Guinea durante las tres horas posteriores al sismo.
El organismo indicó que existía riesgo de alteraciones en el nivel del mar cerca del epicentro y recomendó a las autoridades locales mantener la vigilancia sobre las comunidades costeras.
Por su parte, Japón emitió una alerta de tsunami para amplios sectores de su costa del Pacífico. La Agencia Meteorológica japonesa proyectó olas de hasta un metro en diferentes regiones del país y pidió precaución a los habitantes de las zonas costeras.
Filipinas se encuentra dentro del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja geológica que concentra cerca del 90% de la actividad sísmica mundial. La región se caracteriza por la interacción permanente de varias placas tectónicas, un fenómeno que genera terremotos frecuentes, intensa actividad volcánica y otros eventos geológicos de gran magnitud.
Mindanao, la segunda isla más grande del archipiélago filipino, figura entre las áreas con mayor actividad sísmica del país. En las últimas décadas, la región registró terremotos significativos que provocaron daños materiales, interrupciones de servicios esenciales y evacuaciones masivas.
