El documento “Panorama actual del Caribe 2024-2026”, presentado por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y la Embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo, identifica a Guyana como uno de los casos más extraordinarios de crecimiento económico y transformación energética en la región.
El informe sostiene que el país sudamericano pasó, en apenas una década, de ser una economía pequeña del Caribe a convertirse en una de las principales fuentes emergentes de petróleo del continente gracias al descubrimiento de enormes yacimientos en el Bloque Stabroek.
“El Gran Caribe exhibe ritmos discretos de crecimiento económico, con la excepción de Guyana gracias al descubrimiento y explotación de colosales yacimientos de petróleo”, señala el estudio académico.
El documento explica que desde el hallazgo del campo Liza en 2015, a casi 200 kilómetros de la costa guyanesa, se han identificado múltiples reservas adicionales como Payara, Yellowtail, Redtail, Ranger, Sailfin y Longtail, transformando por completo las perspectivas económicas del país.
La producción petrolera de Guyana comenzó formalmente en 2019 y se disparó a partir de 2022, atrayendo inversiones multimillonarias y posicionando al país como uno de los actores energéticos más observados del Caribe y América Latina.
República Dominicana apuesta por una alianza energética estratégica
En ese contexto regional, el Gobierno dominicano decidió dar un paso histórico al firmar el pasado 14 de mayo un contrato con Guyana para participar en la exploración, desarrollo y eventual producción de petróleo y gas natural en el bloque Berbice.
El acuerdo contempla que la Refinería Dominicana de Petróleo represente al Estado dominicano en el proyecto y garantiza a República Dominicana una participación accionaria de 10 % sin necesidad de inversión directa de capital.
La iniciativa forma parte de la estrategia impulsada por el presidente Luis Abinader junto al mandatario guyanés Mohamed Irfaan Ali para fortalecer la cooperación energética y económica entre ambas naciones.
Además del acceso accionarial, el acuerdo establece que, en caso de hallazgos comerciales exitosos, República Dominicana podría acceder a petróleo crudo y gas natural en condiciones preferenciales, un punto considerado estratégico para la seguridad energética nacional.
La tensión en Ormuz aumenta el valor estratégico del acuerdo
La alianza entre Santo Domingo y Georgetown cobra mayor relevancia en medio de la creciente tensión internacional alrededor del estrecho de Ormuz, uno de los corredores petroleros más importantes del mundo.
El estrecho conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y por esa vía marítima circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Las amenazas derivadas de ese conflicto en Medio Oriente han elevado la preocupación global por las interrupciones en el suministro energético y aumentos bruscos en los precios internacionales del crudo.
Ante ese escenario, República Dominicana un país altamente dependiente de combustibles importados ha tenido que aumentar considerablemente los subsidios para contener el impacto inflacionario interno.
Con el nuevo subsidio anunciado por el Gobierno, el monto acumulado destinado este año para evitar alzas mayores en los combustibles asciende a RD$18,458.2 millones, superando ampliamente lo previsto inicialmente en el Presupuesto General del Estado.
La situación evidencia la vulnerabilidad de las economías caribeñas frente a las crisis energéticas internacionales y explica por qué la administración dominicana busca asegurar acceso futuro a hidrocarburos mediante acuerdos estratégicos con países productores emergentes como Guyana.
El Caribe enfrenta una nueva realidad energética
El estudio regional también advierte que la mayoría de las economías insulares caribeñas continúan dependiendo de combustibles fósiles importados, lo que las hace especialmente vulnerables a choques externos, aumentos de precios y problemas logísticos globales.
Según el informe, cuando suben los precios internacionales del petróleo también se incrementan los costos del transporte, los alimentos y la generación eléctrica, agravando la inflación y el endeudamiento en varios países de la región.
En contraste, Guyana y Trinidad y Tobago son presentados como excepciones dentro de Caricom por su capacidad de producir, exportar y generar divisas mediante hidrocarburos.
El documento también señala que el Caribe vive una transición energética desigual. Mientras algunos países avanzan en energía solar, eólica y geotérmica, otros todavía enfrentan enormes dificultades para financiar la transformación de sus matrices energéticas.
