Este 24 de abril se cumple un aniversario más de un hecho que debiera enorgullecer a todos los dominicanos, por lo que representa para el honor de una nación que se negó a doblegarse ante un imperio y ante la traición de las élites de su propio país.
La Guerra de Abril de 1965 comenzó en esa misma fecha, cuando bajo la consigna “Retorno a la constitucionalidad de 1963 sin elecciones”, lo mejor de este pueblo se alzó en armas contra los que, en defensa de sus propios intereses y en contubernio con los Estados Unidos, pretendían imponer un gobierno en elecciones amañadas, después del derrocamiento del presidente Juan Bosch, elegido legítimamente por la voluntad popular.
Fue un grupo de militares que junto a nuestra enseña nacional enarbolaron también cuatro días después su compromiso con la honestidad y con la soberanía dominicana, la que fue defendida con dignidad ante el ataque combinado de los marines y de contingentes de países satélites que apoyaron una invasión injustificable, una grosera intervención.
Aunque es imposible modificar el pasado, cabe ahora, desde este presente democrático que vivimos, construido por un pueblo que sabe lo que quiere, reivindicar por lo menos una visión honesta de nuestra historia reciente y sobre todo enaltecer a los grandes héroes de aquella gesta, como el coronel Caamaño y el coronel Fernández Domínguez, por nombrar a solo dos próceres de aquella guerra inicua.
Abril fue una trinchera del honor y es todavía hoy una herida abierta en la historia del pueblo dominicano; pero también fue un compromiso con la defensa de nuestra Carta Magna, del derecho del pueblo dominicano a tomar sus propias decisiones y, sobre todo, un acto de responsabilidad con la integridad indoblegable de nuestra propia soberanía.
Cabe recordar hoy, cuando todavía persisten presiones internacionales que intentan dictarnos pautas para resolver nuestros problemas, la valentía de aquellos dominicanos que no se rindieron, y cabe también resaltar que a los desleales que se colocaron en contra de la patria, la historia ya los ha juzgado y condenado al basurero reservado a los traidores.
