España cerró su espacio aéreo a los aviones estadounidenses implicados en la guerra en Irán, informaron funcionarios el lunes, lo que supone otro paso por parte del crítico más fuerte de Europa de las acciones militares de Estados Unidos e Israel en el conflicto de un mes.
España ya había señalado que Estados Unidos no podía utilizar las bases militares operadas conjuntamente en la guerra, que el presidente del gobierno Pedro Sánchez ha calificado de ilegal, temeraria e injusta. La ministra de Defensa, Margarita Robles, dijo que la misma lógica se aplicaba al uso del espacio aéreo español.
“Desde el primer momento se le trasladó clarísimamente al Ejército americano y a las fuerzas americanas y por lo tanto ni se autorizan las bases y por supuesto tampoco se autoriza la utilización del espacio aéreo español para actuaciones que tengan que ver con la guerra en Irán”, dijo Robles a periodistas, describiendo el conflicto como “profundamente ilegal y profundamente injusto”.
Sánchez ha instado a Estados Unidos, Israel e Irán a poner fin a la guerra.
“No se puede responder a una ilegalidad con otra, porque así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad”, expresó a principios de este mes.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo que los líderes de España están “presumiendo” de cortar su espacio aéreo, incluso cuando Washington se ha comprometido a defender al miembro de la OTAN. Señaló que la alianza militar transatlántica es útil para Estados Unidos, porque “nos permite estacionar tropas y aviones y armas en partes del mundo donde normalmente no tendríamos bases, y eso incluye en gran parte de Europa”.
“Pero si la OTAN se trata solo de que nosotros defendamos a Europa si son atacados, pero luego nos niegan derechos de base cuando los necesitamos, eso no es un arreglo muy bueno”, dijo Rubio a Al Jazeera el lunes. “Es difícil seguir comprometido y decir que esto es bueno para Estados Unidos. Así que todo eso va a tener que ser reexaminado”.
Después que el gobierno de Sánchez negó a Estados Unidos el uso de las bases militares de Rota y Morón, en el sur de España, el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con recortar el comercio con Madrid.
Washington también lanzó amenazas comerciales el año pasado, cuando Sánchez anunció que su gobierno no aumentaría su gasto en defensa de acuerdo con el incremento pactado por otros miembros de la OTAN tras la presión de Trump.
En ese momento, el gobierno de Sánchez señaló que España podía cumplir sus compromisos militares gastando el 2,1% del producto interno bruto en defensa, en lugar del 5% que acordó el resto de la alianza militar de 32 países.
Sánchez también ha sido uno de los críticos más vehementes de las acciones de Israel durante la guerra en Gaza, lo que ha provocado críticas del gobierno de Israel en varias ocasiones.
Sin comentarios de la OTAN
La nueva decisión de España contra un aliado de la OTAN es inusual, aunque no carece de precedentes. La alianza militar no hizo comentarios y remitió las preguntas a las autoridades nacionales.
“Los aliados de la OTAN operan con una presunción de cooperación, pero por supuesto conservan la soberanía”, dijo Daniel Baer, director del Programa de Europa del Carnegie Endowment for International Peace y exembajador de Estados Unidos ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.
En un incidente que tensó los lazos transatlánticos, Francia e Italia bloquearon al Ejército estadounidense el uso de su espacio aéreo para una operación dirigida contra el líder libio Moamar Gadafi en 1986.
En 2003, Turquía, miembro de la OTAN, se negó a permitir que las tropas estadounidenses utilizaran su territorio para invadir Irak, aunque sí permitió los sobrevuelos. Francia y Alemania se opusieron firmemente a esa guerra, pero permitieron que cazas estadounidenses y británicos sobrevolaran su espacio aéreo.
El entonces ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Dominique de Villepin —pese a un célebre discurso en la ONU contra los planes del gobierno del entonces presidente George W. Bush de invadir— dijo en ese momento al Parlamento francés que “hay prácticas entre aliados que existen y que debemos respetar, incluidos los derechos de sobrevuelo”.
Europa entre la espada y la pared
La decisión de España refleja preocupaciones más amplias entre los socios tradicionales de Estados Unidos desde que Trump regresó al cargo.
“La relación con Estados Unidos ya estaba tensa”, dijo Baer. “Por lo general se puede contar con los aliados, pero no se les puede dar por sentados”.
Aun así, duda de que otros países europeos sigan el ejemplo de España.
“La mayoría de los europeos están centrados en mantener alguna medida de cooperación de Estados Unidos en el apoyo a Ucrania, así que creo que es menos probable que otros se sumen, incluso mientras expresan preocupaciones por la falta de claridad en torno a los objetivos estratégicos de Estados Unidos en Irán”, explicó.

