De acuerdo al Banco Central de la República Dominicana (BCRD), un hecho que ha beneficiado al país es la reciente depreciación del dólar en los mercados internacionales, donde el peso dominicano se ha apreciado en casi 5 % desde finales de 2025, lo que sumado al aumento de los flujos de inversión extranjera directa (IED), turismo, zonas francas y remesas y a los cambios regulatorios implementados por la Junta Monetaria en el mercado cambiario, ha contribuido a mantener el tipo de cambio relativamente estable.
En otro sentido, la autoridad monetaria sostiene: “Se debe agregar que, en la actualidad, República Dominicana ha fortalecido su posición internacional exhibiendo una reducción sostenida del riesgo país de su deuda, con un EMBI en niveles históricamente bajos y, en algunos casos, mejores que los de economías latinoamericanas con grado de inversión. Esta mayor confianza permitió al país colocar con éxito US$ 2,750 millones en una reciente emisión de bonos muy demandada por inversionistas internacionales”.
Cabe destacar que un elemento fundamental en esta confianza es la aplicación de una política fiscal prudente que ha logrado recuperar la inversión pública sin poner en peligro los objetivos de la ley de responsabilidad fiscal. Esto, junto a medidas que permitan incrementar los ingresos públicos y eliminar trabas y distorsiones que limitan la inversión privada y la dinamización del crecimiento, contribuirían a mantener una senda favorable hacia el desarrollo económico del país.
A pesar del complejo entorno internacional marcado por el resurgimiento de la incertidumbre, las perspectivas de la economía dominicana para 2026 siguen siendo favorables, aunque los riesgos podrían estar a la baja.
El BCRD prevé un mayor dinamismo económico que en 2025 en un contexto de estabilidad de precios, especialmente en la segunda mitad del año, cuando se disipen las presiones sobre los precios de alimentos y bebidas. La recuperación gradual de sectores claves, el continuo flujo de IED, la mejora en los términos de intercambio y el buen desempeño del turismo seguirán impulsando el crecimiento y el empleo, pese a la incertidumbre global.
Los modelos de pronóstico del BCRD proyectan un crecimiento en torno a 4 % en 2026, superior al promedio de América Latina estimado en 2.1 %, aunque todo dependerá de la evolución del escenario internacional aquí descrito. Se espera que la inflación, luego de permanecer por un tiempo corto en torno al límite superior, converja gradualmente al centro del rango meta de 4 % ± 1 % al final del año.
Es preciso señalar que el contexto mundial incierto que acabamos de describir plantea nuevos retos para el país, por lo que todos debemos estar preparados para enfrentar los desafíos que se derivan de este nuevo escenario de creciente incertidumbre, comprendiendo las medidas que sea necesario adoptar para mantener la estabilidad macroeconómica y el crecimiento.
El BCRD reafirma categóricamente su compromiso con la estabilidad de precios como es su mandato constitucional y se compromete a monitorear los cambios económicos para actuar oportunamente frente a la materialización de cualquier riesgo que ponga en peligro la economía dominicana, desviándola de la trayectoria que se quiere seguir para alcanzar un desarrollo sostenible.
El EMBI es el principal Indicador de Bonos de Mercados Emergentes que calcula el Banco de Inversión JPMorgan Chase.
