La República Dominicana se encuentra en un punto de inflexión significativo en su inserción regional y global, un fenómeno analizado por Wenceslao Guerrero Matos en un artículo reciente para Newsweek.
Según Guerrero Matos, el país no es ya solo un destino turístico o un caso de crecimiento económico constante, sino que está emergiendo como un actor relevante en la geopolítica del hemisferio occidental.
El autor subraya que, mientras muchas naciones latinoamericanas enfrentan inestabilidad o postergan reformas, la República Dominicana ha consolidado decadas de estabilidad democrática y crecimiento robusto, lo que le permite actuar con cierta autonomía estratégica.
Su economía ha mantenido un crecimiento sostenido, respaldado por reformas estructurales, inversión extranjera constante y una diversificación productiva que va más allá del turismo y el consumo local.
- Esa estabilidad, combinada con consensos políticos internos alrededor de un modelo económico coherente, ha generado confianza entre inversionistas y socios internacionales.
Fortaleza interna
Guerrero Matos apunta que esta fortaleza interna ha permitido al país proyectarse con una voz más firme ante foros internacionales y establecer vínculos más estrechos con actores globales, especialmente con Estados Unidos, que lo percibe cada vez más como un socio estratégico en la región.
La influencia dominicana se extiende también a iniciativas que buscan fortalecer la cooperación hemisférica y atraer inversiones en sectores de alto valor agregado, como manufactura avanzada y tecnologías emergentes.
En este escenario, la gestión dominicana trabaja para posicionarse como un centro logístico y económico más profundo dentro de las cadenas productivas globales, lo que, según Guerrero Matos, podría consolidar al país no solo como un caso de éxito económico, sino como un aliado clave en la articulación de intereses políticos y comerciales en América Latina y el Caribe.