En medio del conocimiento de solicitud de medida de coerción por el caso Senasa, la defensa de Santiago Hazim depositó ante el Juzgado de Atención Permanente del Distrito Nacional un certificado médico por un grave padecimiento de salud.
Este documento busca atenuar cualquier medida que implique prisión preventiva para el principal acusado del entramado de corrupción administrativa que, según el Ministerio Público, captó miles de millones de pesos para enriquecerse en detrimento de los servicios que ofrece el Seguro Nacional de Salud (Senasa) a la población dominicana.
Previamente, en un breve receso concedido durante la audiencia de conocimiento de solicitud de medida de coerción, el abogado de Hazim, Miguel Valerio, aseguró que su cliente podría morir de "manera súbita" en la cárcel si el juzgado acoge los 18 meses de prisión preventiva que pidieron los fiscales.
Esta posibilidad de muerte, según Valerio, se debe a la esclerosis múltiple que padece Hazim, una afección que le fue confirmada tras la realización de unos estudios de resonancia magnética de cráneo y médula espinal por presentar síntomas neurológicos atípicos.
La esclerosis múltiple es una enfermedad considerada de naturaleza autoinmune, es decir, el sistema inmune del organismo ataca a estructuras propias dentro del sistema nervioso central, dando lugar a una inflamación que daña la protección de las neuronas.
En pocas palabras, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad se produce como resultado del ataque del sistema inmunitario de una persona contra su sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal), afectando funciones cognitivas, emocionales, motoras, sensoriales o visuales.
No obstante, las manifestaciones de la esclerosis múltiple son muy heterogéneas ya que reflejan el daño de diferentes estructuras nerviosas.
Esta enfermedad es de difícil diagnóstico, sobre todo en etapas tempranas. Ese comportamiento autoinmune genera lesiones al sistema nervioso central y de manera crónica, discapacidad relacionada.
Síntomas
Visión doble o borrosa, trastorno del habla, temblor en las manos, debilidad de los miembros superiores e inferiores, pérdida de fuerza o de sensibilidad en alguna parte del cuerpo, vértigo o falta de equilibrio, sensación de hormigueo o entumecimiento, trastorno de control urinario, dificultad para caminar o coordinar movimientos y cansancio o astenia, son algunos de los principales síntomas de la enfermedad y a cada persona se les presentan de forma diferente según la ubicación y la gravedad del daño en la fibra nerviosa.
El calor o infecciones, como infecciones respiratorias o infecciones de las vías urinarias, son factores que pueden empeorar los síntomas, según la OMS.
Asimismo, según expertos, los síntomas pueden variar con cada brote, ya que aparecen y desaparecen. O sea, pueden durar de días a meses, luego disminuir o desaparecer y posteriormente regresar después de semanas, meses o algunas veces años.
Lamentablemente, con el tiempo los síntomas empeoran y se vuelve más difícil cuidarse.
Como en todas las enfermedades, un diagnóstico y tratamiento oportunos y adecuados pueden controlar los “brotes”, limitar la magnitud de la discapacidad y lograr mantener a la persona con calidad de vida óptima para su adecuada integración a la sociedad.
Sin embargo, de acuerdo a una publicación en este medio de la doctora Blanca Hernández, médico neurólogo del HGPS, el desenlace clínico es variable y difícil de predecir.
“El inicio temprano de una terapia efectiva es la mejor opción del control de la enfermedad a largo plazo”, cita el texto. Por lo que recomienda que siempre es mejor tratar que no tratar y que cada paciente debe hacer lo posible por agenciarse el costo del tratamiento, ya sea personal o por una institución estatal.
Tratamiento
No existe cura para esta enfermedad, pero el tratamiento puede reducir los síntomas, prevenir nuevas recaídas y mejorar la calidad de vida.
Para sobrellevar la enfermedad, según la doctora Hernández, el paciente debe contar con recursos individuales, sociales y técnicas de relajación.
Individualmente, esto implica cuidarse (comer bien, practicar ejercicios y descansar lo suficiente) y tener el acompañamiento de la familia como principal recurso social. Mientras que las técnicas de relajación ayudan a mejorar la comunicación con el mundo exterior, controlar el estrés y conseguir bienestar psicofísico.
No obstante, la OMS explica que los tratamientos para la esclerosis múltiple son diferentes para cada persona, dependiendo del estadio de la enfermedad y los síntomas que presente.
Para retrasar la progresión de la esclerosis múltiple y evitar recaídas se aplican terapias modificadoras de la enfermedad específicas lo antes posible. A veces se utilizan esteroides a corto plazo para tratar las recaídas y otros medicamentos para reducir síntomas como el cansancio, la tensión muscular, la depresión y problemas urinarios o sexuales.
Sin embargo, como no tiene cura, estos paliativos no cambian el curso de la enfermedad, sino que ayudan a controlar los síntomas.
Diagnóstico de Hazim
"Siguió presentando síntomas extraños y se concluyó con ayuda de imágenes de resonancia magnética de cráneo y de médula espinal, junto al cuadro clínico, que estaba debutando con un episodio de esclerosis múltiple", cita el informe que le fue entregado por la defensa de Hazim al juez Rigoberto Sena.
El documento, firmado por el neurólogo Luis A. Taveras Guzmán, detalla el historial médico de Santiago Hazim y subraya la necesidad de un tratamiento especializado y constante fuera del país debido a una enfermedad inmunológica severa.
Según el certificado, Hazim, de 59 años, ha sido paciente del neurólogo desde 2011 y cuenta con un historial de arritmias cardiacas (en 1988 y 2007) y episodios de obstrucción intestinal que padeció a finales de 2010 e inicios de 2011.
